29 septiembre 2008

PROGRAMA RADIAL

Vive lo nuestro se
transmite por Internet

El turismo es uno de los sectores esperanza para reactivar la economía del país; por ende, su promoción es una tarea en la que únicamente no debe involucrarse el Estado y los empresarios, sino todos los actores de la sociedad civil.
Consciente de este compromiso, la Red de Prensa Turística del Perú (Reptur Perú) desde el 24 de febrero de 2007, desde Trujillo, lanzó al aire su programa radial “Vive lo nuestro” que se transmite de 12 del día a 1 de la tarde a través de las ondas de Radio La Grande (99.1 FM, 580 AM) que desde este mes también está en la red de redes (www.radiolagrande.net)
En este espacio se emiten los mejores reportajes, crónicas, debates y análisis relacionados con el turismo, a cargo de autoridades, profesionales y especialistas en el tema.
La tarea comprende abordar las diferentes aristas del turismo, incidiendo en la promoción local, regional, nacional e internacional, a fin de que Vive lo nuestro se convierta en el espacio líder, por ser el pionero, en lo que respecta a programas radiales especializados en turismo.
Además se abordan ediciones temáticas, dedicadas a promocionar las festividades más importantes de nuestro país, convirtiendo al público en protagonista de la aventura, de principio a fin.“La idea es demostrarle al público la importancia que tiene el turismo en el desarrollo de los procesos culturales y en el crecimiento del país.
Asumiendo el concepto amplio de turismo, cada sábado los oyentes tienen la oportunidad de conocer nuevos destinos, comidas, festividades, alternativas de viajes y propuestas para que este sector crezca de forma ordenada con la participación conjunta de todos sus protagonistas”, comentó Guido Sánchez, presidente de Reptur Perú.
Sánchez Santur precisó que el espacio cuenta con el apoyo y aval de instituciones públicas y empresas vinculadas al mundo del turismo. “El propósito es que la comunidad se integre alrededor del turismo; una actividad económica que debe despertar nuestro interés de manera urgente”.

26 septiembre 2007

HUAMACHUCO

Huamachuco: tradición,
historia y fervor religioso


Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

El ande liberteño, por donde lo caminemos, siempre nos invita a gozar de gratas experiencias, adentrándonos en sus exhuberantes paisajes, de verdes campos, escarpados cerros, de límpido y azulado cielo y ondeantes halcones en pleno vuelo. Desde que llegamos a Huamachuco quedamos pasmados de su belleza, con sus atractivos históricos, culturales y folklóricos, pasando por los de aventura, montañismo y esparcimiento.
Aquí afincaron los wachemines, vencidos luego por los Wamachucos, quienes edificaron la ciudad lítica de Markawamachguco, su expresión arquitectónica más relevante y que está está a 184 kilómetros de Trujillo, con una temperatura anual media oscilante entre los 11º y 12ºC.
La trdición cuenta que desde Markawamachuco gobernó el curaca Tauricuxi, dirigiendo a ese laborioso pueblo que dominó el ande de lo que hoy es La Libertad. Caminar entre esa imponentes edificaciones, inflama el alma de orgullo al reconocernos como herederos de esa grandeza que nos legaron nuestros antepasados, quienes sin la pesada maquinaria de hoy, y sólo con tenacidad y organización levantaron enormes edificaciones que parecen extraídas de una leyenda.
Los estudiosos Max Uhle, Tacher, Topic y otros sostienen que el territorio de Markahumachuco fue ocupado por diferentes culturas hace diez mil años antes de Cristo. Los primeros grupos habrían emigrado de la selva, luego arribó el ejército Wari, que convivió con los Marca Waman Churu, hasta la conquista del Imperio Incaico, época en que la ciudad fue transformada en un centro económico-religioso-político, desde donde se dominó el valle andino gracias a su ubicación estratégica.
La organización de las familias dispersas empieza desde el año 1000, época en que los jefes de las tribus, para evitar las invasiones de civilizaciones vecinas, levantaron sus casas, edificios y murallas utilizando la piedra como material dominante. Atagujo fue para ellos, el Dios principal, creador del universo.
Estas civilizaciones fundan el reino Huaman Churi, en la cima del cerro Marka Huaman Churo, lugar privilegiado para dominar el valle andino. El cronista García de Villalobos (1611), refiere que este señorío se extendía desde el río Chicama y Crisnejas, por el norte; hasta los ríos Tablachaca, Chuquicara y Uchupampa, en el sur. Al Este limitó con el Río Marañón y por el Oeste con Huacapongo y Simbal. Sus vecinos fueron los reinos de Cajamarca, Chimor, Chachapoyas y Conchucos.
Los Marka Huaman Churis dejaron sus mejores obras de ingeniería lítica en Markahuamachuco, cerros Amaru, Sazón, Campana y Tuskán. También destacaron en cerámica, textilería, artesanía, arquitectura, metalurgia y agricultura.
Esta fortaleza tiene una extensión aproximada de cinco kilómetros cuadrados, situado al oeste de la actual ciudad de Huamachuco. Desde la cima se observa el majestuoso valle del Condebamba. El clima agradable lo imprimen los lentos vientos de sur a norte que se mezclan con el calor del verano y en el cielo azul intenso se dibujan figuras antropomórficas con las esporádicas nubes que se deslizan lentamente.
En ese majestuoso panorama aparece "el Observatorio" con su escalinata de piedra, por donde se ingresa al aposento del gran Señorío, hasta el acceso occidental y las otras secciones: cerros de las Monjas, del Castillo, de los Corrales y Viejo. El proceso de construcción comienza el año 300 antes de Cristo.
El observatorio también es conocido como Las Huacas, ubicado al pie de la muralla que rodea al Castillo y está construido con pircas circulares con piedras, aseguradas con cuñas pequeñas, en cuyo centro tiene una cueva o hueco, que habría sido un "pozo sagrado".
MÁS ALLA DE LA HISTORIA
En este mes de agosto, Huamachuco se viste de gala. No puede ser de otra manera, pues se celebra la fiesta en honor a la santísima Virgen de la Alta Gracia, con una programación que dura casi un mes, pero los días centrales son el 14 y 15. En esta oportunidad la gente del campo traslada a la ciudad la expresión de su folklore.
Los campesinos llegan ataviados con sus coloridos atuendos de lana y sus blancos sombreros, que no solo protegen del sol, sino que constituyen una prenda exclusiva de los grandes acontecimientos. Los usan indistintamente hombres y mujeres.
Al iniciarse la procesión de la “mamita” -así denominan a la Virgen- aparecen decenas de danzarines, interpretando los ancestrales repertorios, donde se mezclan lo autóctono y lo moderno, llevando el mensaje del terruño. Nos quedamos admirados con los atuendos de Los Incas, Los Turcos, Los Emplumados, Los Chirocos, Los Osos, etc.
YANASARA
La vista descansa de la fatiga y el tráfago de la fiesta, al llegar a la laguna de Sausacocha -a 15 minutos de la ciudad- con una extensión de 173 hectáreas. Según la leyenda el nombre original es Xauxacocha (“laguna que no se seca”), que le puso el monarca Túpac Inca Yupanqui, en homenaje a su esposa, la princesa huamachuquina, Xauja, quien le acompañó en su travesía conquistadora a los territorios del norte.
El espejo de agua permite la navegación de pequeñas embarcaciones (botes). También se le utiliza como criadero de truchas y carpas, que las extraen la población para alimentarse y ofrecerla en exquisitos potajes a los turistas. Además es un hábitat natural de patos, gallinetas y otras aves acuáticas.
Las tardes son de esplendor. Al ponerse el sol refleja sus rayos mortecinos en las tranquilas aguas, dejando escapar una impresionante vista a la orilla de la laguna, cual acuarela viva de sombras alargadas.
Las aguas termales ferruginosas de El Edén y Yanasara, constituyen otra posibilidad para visitar esta provincia, pues tienen propiedades medicinales que alejan las dolencias corporales. A ellos se suman las pinturas rupestres de Quilca en Sartimbamba, y las de Chinacpampa en Chugay, el conjunto de andenes en el cerro Miraflores. O las ruinas de Wiracochapampa, donde se escenifica el famoso mito del Waman Raymi o la Fiesta del Halcón.
En la ciudad misma encontramos la ermita de San José, capilla construida por el encomendero español Juan de Sandoval y su esposa Florencia de Mora. Asimismo, la Casa de Arcos que sirvió de cuartel al libertador Simón Bolívar o la Casa de Faustino Sánchez Carrión, además del museo de arte religioso y la misma Plaza de Armas.

25 septiembre 2007

CONCURSO PERIODISMO

Alistan premiación del
concurso de periodismo


Final feliz. Tras el cumplimiento de todas las fases del Cuarto Concurso Nacional de Periodismo Norte Turístico, que organiza la Red de Prensa Turística del Perú (Reptur Perú), ultiman los preparativos para la ceremonia de premiación.
Tras la recepción de los 20 trabajos que presentaron los periodistas que laboran en diversos medios de comunicación del país, el jurado calificador se reunió para evaluar los trabajos la tarde del jueves 20 de setiembre.
Este jurado lo presidió el crítico de arte del diario El Comercio y docente de la Universidad de Ciencias Aplicadas y de la Universidad Católica del Perú, José Quezada Machiavello, a quien lo acompañaron el director del diario La Industriad de Trujillo, Ernesto Barreda Arias y el miembro de Reptur Perú, decano del Colegio de Relacionistas Públicos de La Libertad y docente de la Universidad de Nacional de Trujillo, Raúl Rivero Ayllón.
Ellos, tras un intenso debate por la calidad de los participantes, dejaron constancia en el acta los nombres de los periodistas ganadores en esta cuarta versión del certamen, cuyas identidades serán reveladas en la ceremonia de premiación prevista para el jueves 18 de octubre en la Casa de Gobierno (ex Prefectura) de La Libertad. A los ganadores se les comunicará personalmente a fin de que estén presentes en este acto protocolar.
Los premios serán entregados por el presidente del Gobierno Regional de La Libertad, José Murgia Zannier, quien en esta oportunidad patrocina el certamen, al igual que Backus, el Restaurante Big Ben de Huanchaco y Suite Plaza Hotel.
El presidente de Reptur Perú, Guido Sánchez Santur, destacó la importancia de este certamen, puesto que gracias al respaldo de instituciones públicas y empresas privadas ya se consolidó como un evento nacional que apoya la promoción de los atractivos y servicios turísticos del país.
Agregó que se están buscando los recursos necesarios para editar un libro con la selección de los mejores reportajes y crónicas que fueron premiados o recibieron una mención honrosa en los cuatro concursos realizados.

24 septiembre 2007

FIN DE SEMANA

Rincones de Trujillo para
un fin de semana largo

Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com


Trujillo, capital de la primavera y de la marinera, alberga en su centro histórico una valiosa riqueza arquitectónica de las épocas colonial y republicana, desde las solariegas y amplias casonas hasta las monumentales iglesias y monasterios de clausura que se mantienen en pie.
El actual centro histórico fue la original ciudad española, fundada muy próxima a dos grandes monumentos arqueológicos: Chan Chan y las Huacas del Sol y la Luna, legados trascendentales que siguen sorprendiendo a investigadores y turistas nacionales y extranjeros.
La leyenda cuenta que Tacaynamo fundó Chan Chan, ciudad más importante del reino Chimú, cuyo último jerarca fue Minchancaman, derrotado por el ejército de los Incas.
Chan Chan frente al mar, a mitad de la carretera entre el balneario de Huanchaco y Trujillo, tiene un área aproximada de 20 kilómetros cuadrados. La zona central esta formada por un conjunto de 10 recintos amurallados (ciudadelas) que se extienden en una extensión de seis kilómetros cuadrados; donde se aprecian pirámides aisladas, pequeñas estructuras, veredas, canales, murallas y cementerios. En el siglo XX, los arqueólogos consideran a este monumento una de las principales fuentes de conocimiento del pasado peruano.
Las 10 ciudades han sido bautizadas como Squier, Gran Chimú, Bandelier, Uhle, Chayhuac, Tschudi, Rivero, Laberinto, Tello y Velarde. Los nombres derivan, en su mayoría, de viajeros e investigadores.
La ciudadela Rivero ocupa 8,7 hectáreas y Gran Chimú (la más grande) 22,1 hectáreas. Las demás tienen un promedio de 14 hectáreas y están protegidas por altas murallas. Cuentan con un solo acceso, facilitando el control de la gente que ingresaba y salía.
Aquí vivió una población estratificada en clases sociales distintas, ocupando áreas y edificios de acuerdo a su condición económica. Al sur y oeste de las ciudadelas se levantaron conjuntos de construcciones menores o "barrios marginales" y "complejos arquitectónicos de elite. Asimismo, estructuras dispersas como depósitos, caminos, pirámides, cementerios, acequias, huertos hundidos ("huachaques") y diques.
El abastecimiento de agua se realizó a través de más de 140 pozos, donde el 60 por ciento estuvo en la zona monumental (ciudadelas) y el 12 por ciento en los barrios residenciales (de élite y marginales), no obstante que allí moraba más del 90 por ciento de la población total.
• HUACAS DE MOCHE
Al sur, a 8 kilómetros donde se ubican las huacas del Sol y la Luna, formadas por dos grandes pirámides truncas, próximas al río Moche. Estos monumentos constituyeron el centro del poder del pueblo mochica, que se desarrolló entre los año 100 y 900 después de Cristo.
Entre huaca y huaca se aprecia una explanada de 500 metros donde se conserva, bajo tierra, el centro urbano que albergó a la élite moche. Después de la caída del reino moche, su territorio fue ocupado sucesivamente por las culturas Lambayeque y Chimú.
Además de su monumental arquitectura destacan sus coloridos altorrelieves plasmados en las elevadas paredes, donde dejaron entrever su cosmovisión del mundo. A través de estas imágenes los arqueólogos cada día descifran la filosofía, la religión, las costumbres y las prácticas rituales propias de los moches.
En el trayecto a este atractivo funcionan alrededor de 25 restaurantes campestres que ofrecen variados platos típicos, como la tradicional sopa teóloga; pero también comida norteña (arroz con pato, cabrito, cuy, entre otros).
• BALNEARIO HUANCHACO
El balneario de Huanchaco, está al norte de Trujillo, pasando por Chan Chan. Aquí se vive intensamente la tradición, gracias a la presencia de los milenarios “caballitos de totora” que, desde la época moche, los pescadores artesanales los siguen utilizando en sus prácticas diarias.
En la orilla de la playa todos los días observamos a los pescadores de piel cetrina, con sus rasgos fisonómicos propios de los antiguos moche. Ellos tejen sus redes o arreglan sus inseparables naves que las cuidan, como lo hacen con sus chacras marinas, es decir sus propiedades dentro del mar, heredadas de sus abuelos donde desarrollan sus faenas de pesca.
Pero como la pesca no es tan buena, algunos pescadores ofrecen a los turistas, la oportunidad de pasearse, junto a ellos, en estas ancestrales y diminutas embarcaciones. Una gran experiencia que permite compartir una tradición que se mantiene firme.
Las exquisiteces de la culinaria se expresan a través de los múltiples platos preparados en base a pescado y marisco, especialmente el cebiche, la parihuela. sudados, chicharrones y jaleas.
Esto es solo parte del mosaico de atractivos que ofrece Trujillo a los visitantes que arriba en nuestra ciudad, aprovechando el feriado largo con motivo de las Fiestas Patrias. Una buena forma de celebrar la independencia nacional, conociendo cada rincón del país. Buen provecho y felicidades.
CITY TOUR
El recorrido del centro histórico puede empezar en la Plaza de Armas, trazada por el español Martín de Estete. Aquí nos da la bienvenida el monumento a la libertad, a través del cual se rinde homenaje a los próceres de la independencia nacional.
La Basílica Menor es un templo de tres naves que data de 1616. La Iglesia El Carmen fue construida en 1759, posee 150 lienzos coloniales y a su retablo mayor se le considera una obra incomparable.
La Iglesia San Francisco fue construida en 1625 y tiene un púlpito renacentista, un original retablo mayor con tabernáculo dorado, talla plateresca y una fuente bautismal de bronce.
La Iglesia la Compañía de Jesús se caracteriza por su portada policromada en la que resalta su espadaña y el armónico juego de las bóvedas y cúpulas. La Iglesia San Agustín data del año 1558, tiene un retablo mayor de madera dorada y un púlpito barroco. La iglesia La Merced posee relieves polícromos en los que se reseña la vida mercedaria.
Las hermosas casonas se yerguen imponentes, como la Casa Calonge, de estilo neoclásico, donde se conserva el escritorio del libertador Simón Bolívar y mobiliario virreynal.
La Casa Ganoza Chopitea, de portada polícroma y estilo barroco. La Casa Orbegoso, vivienda del ex presidente del Perú, Luis José de Orbegoso, alberga valiosos muebles de la época republicana. En la casa Emancipación se gestó la independencia de Trujillo. Al Mayorazgo de Facalá su amplitud le imprime un aspecto de casa hacienda. Estos inmuebles se encuentran en buen estado de conservación porque son administradas por entidades privadas (bancos).

EL OTRO ROSTRO DE SIPÁN

Sipán, la cuna de los
monarcas moches


Guido Sánchez Santur
Sasagui35@gmail.com


Cuando escuchamos el término Sipán, de inmediato la memoria nos transporta imaginariamente a esas impactantes imágenes que se nos quedaron grabadas en nuestra retina mientras recorríamos, más de una vez, el Museo Tumbas Reales, en Lambayeque.
Cómo olvidar las valiosas joyas en oro, plata y cobre puro talladas con mucho ingenio y habilidad por los antiguos artistas moches que orgullosamente se exhiben en el museo: orejeras, pectorales, collares, narigueras, cascos, cetros y brazaletes que ataviaron al Señor de Sipán, uno de los personajes pre incas más famosos en la época contemporánea. Estas piezas, junto a las piedras semipreciosas, la fina cerámica y la diversidad de utensilios, no terminan de sorprendernos a medida que avanzamos por las salas, deteniéndonos a admirar cada detalle.
Con la emoción al tope, pese al tiempo transcurrido desde la última vez que visité el museo, recorrí los 40 minutos que separan a Chiclayo del Complejo Arqueológico Huaca Rajada, morada del Señor de Sipán en la plenitud de su reinado y, endiosado por sus súbditos, después de su muerte, cuya tumba la excavó el arqueólogo Walter Alva, en 1987.
Al caminar las polvorientas calles del caserío que lleva el mismo nombre de este mítico personaje me invadió una decepción. Parecía un pueblo fantasma, como si hubiera llegado a Comala, aquél escenario principal de Pedro Páramo de Juan Rulfo.
Su gente sencilla como toda la del norte, está sumida en la pobreza. El turismo no produjo ningún impacto en la economía de estas familias que, literalmente, están asentadas sobre terreno arqueológico. Y lo que es más, la gran mayoría, desconoce la cantidad de oro que se exhibe en el Museo Tumbas Reales y el movimiento turístico que implica.
HALLAZGOS REVELADORES
En este contexto se puso en marcha el Proyecto de Desarrollo Sipán (Prodesipán) a iniciativa de Cáritas Chiclayo con financiamiento del Fondo Italo Peruano (FIP), cuyo propósito se centra en mejorar la calidad de vida de las poblaciones de Huaca Rajada y Sipán, a fin de darles las condiciones necesarias para el desarrollo turístico.
La responsable de Actividades Turísticas de Prodesipán, Daysy Ángeles Barrantes, explica que la infraestructura comprende la construcción de una plaza y un local comunal en Sipán; así como un mirador turístico y una loza deportiva en Huaca Rajada, la instalación del servicio de alcantarillado y agua potable, habilitación de infraestructura turística.
Pero lo más importante es lograr la participación efectiva de los pobladores a través de los talleres de capacitación que están a cargo de un grupo de docentes del Centro de Formación Turística (Cenfotur), puesto que de esta manera se convertirán en los actores directos de su desarrollo, es decir que ellos mismos promuevan esta industria y sean los beneficiarios.
La meta es que al término del proyecto, estas familias conozcan más que nadie el rico pasado de la cultura Moche, acrecentando su identidad, a partir de lo cual empiecen formar sus pequeñas empresas de servicios turísticos como guías y agentes de viajes o conductores de establecimientos de hospedaje y restaurantes, habilitando sus propias viviendas.
El entusiasmo de esta comunidad de pronto se ha despertado con fuerza y nuestra percepción de pesadumbre que teníamos se transforma en optimismo compartido con esta gente, porque son conscientes de que ahora sí sólo de ellos depende para salir de su situación de pobreza.
Esa mirada al horizonte se acentúa cada fin de semana en las charlas que imparten las docentes de Cenfotur, con visitas al mismo centro arqueológico donde aprecian el avance de las excavaciones de las tumbas recién descubiertas, al Museo Tumbas Reales de Sipán, a los hermosos paisajes naturales que rodean sus poblaciones o a la mismas estructuras armadas como escenario de la película filmada este, a través de la cual se plasma la grandeza de la cultura Chimú, sus dioses y sus hombres y mujeres.
• UN NUEVO PERSONAJE
El proyecto va más allá. También financia las excavaciones que se iniciaron desde mayo último, las cuales permitieron descubrir la tumba de un importante personaje, cuyas características solo se conocían a través de la iconografía de algunos ceramios.
El arqueólogo, Luis Chero, responsable de las investigaciones, sostiene que en esta tumba se encontró restos de algarrobos que la protegían. Lo característico es que éste es el tercer personaje enterrado en ataúd, los anteriores fueron el Señor y el Viejo Señor (que estaba envuelto en textiles).
Se trata de alguien de alta jerarquía, que podría equipararse con el mismo rango del Señor de Sipán, según la vestimenta, indumentaria y objetos (la mayoría de cobre dorado) que se le encontraron. Además, este habría cumplido funciones de sacerdote y guerrero. Es antropomorfizado Posee porras, corona de penachos, recibe ofrendas de estrombos para entregarlas a los dioses, y juega con los frejoles, un gesto que se hacía a fin de lograr buenas cosechas.
Luis Chero no descarta que se trate de uno de los personajes más importantes de la sociedad Moche (el Señor de Sipán, el sacerdote, la sacerdotisa de Cao y este último), pues completaría la elite de la cultura Moche.
Este hallazgo que llevará al menos seis meses más de investigaciones hasta la extracción total de la tumba, se ha convertido en el atractivo principal de Sipán y Huaca Rajada y que motivó el incremento de los visitantes, a partir de este año.
Lo interesante es que, como en la Huaca de la Luna (Trujillo), los turistas tienen el privilegio de observar mientras los arqueólogos avanzan cada milímetro en sus indagaciones, mientras caminan aquél escenario que dominó el eminente Señor de Sipán.
MUSEO DE SITIO
El financiamiento del Prodesipán contempla la construcción del Museo de Sitio Sipán, cuya construcción comenzará en octubre próximo y terminará a más tardar en el mes de febrero de 2008. La comunidad lo espera con enorme interés, pues saben que todos los objetos que se encuentren durante el proceso de investigación se quedarán cerca de ellos para mostrarlos a los visitantes.
El museo, que costará 2 millones de soles, contará con un laboratorio en el que se restaurará las piezas arqueológicas de Sipán y de los sitios cercanos. Se levantará en un área de mil metros cuadrados, será de un solo piso, techo a dos aguas y una pequeña plaza.
La museografía la pondrá la unidad ejecutora con un costo de millón y medio de soles. La museografía implica todas las medidas de seguridad (cámaras, sensores, puertas herméticas, etc.), además de climatización, aire acondicionado.
Frente al museo se edificará un centro artesanal, donde se acondicionará los talleres donde los pobladores mostrarán la elaboración de la artesanía (cerámica, talabartería, repujado en cuero, apicultura, serigrafía y elaboración de algarrobina).
HABLAN LOS ACTORES
Jorge Luis Arrascue Mendoza (22)

“En 1987 los huaqueros empezaron a saquear las tumbas y en 1989 se dio a conocer a nivel mundial el descubrimiento que hizo Walter Alva. Después 20 años después, hasta el momento no hemos tenido ningún beneficio. Ahora recién estamos empezando a conocer más de lo valioso que tenemos, pues se nos está incluyendo y capacitando en temas turísticos. A partir de esto espero tener una fuente de trabajo propia, tratando a los turistas como se merecen. Me gustaría ser operador de turismo y contar con un establecimiento de hospedaje. Mientras tanto, me desempeño como vendedor de pan”.
Sara Patricia Cachay Ramos (24).
“Lo más importante es la capacitación que se no imparte. Después de este proyecto se espera que haya más gente que conoce ampliamente sobre turismo, eso es lo primordial, ya que hasta el momento no hemos tenido beneficio por esta actividad debido a que nadie mejoró nuestras capacidades. Lamentablemente proyecto arqueológico no nos involucró para nada. Recién estamos comenzando y la mayoría responde con mucho entusiasmo”. Ella es secretaria ejecutiva y refiere que gran parte de los moradores de Sipán laboran en la empresa agroindustrial Pomalca.
María Ancajima Suyón Ramos (57)
“Antes, nadie se acordaba de nosotros, recién parece que alguien se interesa en involucrarnos en la actividad turística que generan los descubrimientos arqueológicos. Los talleres que nos dictan son valiosos, me gustaría aprender a elaborar algarrobina de calidad para venderla en Chiclayo y de ser posible en otras regiones. También tengo interés en conocer sobre la gastronomía, sobretodo en lo que se refiere a la mejorar presentación de los platos típicos de Lambayeque (arroz con pato, cabrito, espesado, seco de cabrito, entre otros)”.

LA REPRESA


Gallito Ciego, donde
el calor abriga el alma


Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Cuando uno va rumbo a Cajamarca y viaja de día, no puede resistirse a soltar una expresión de alivió y sorpresa al momento de cruzar el valle Jequetepeque, donde se extienden los cultivos de arroz con plantaciones verdosas o amarillentas, dependiendo de la etapa de maduración, o los frutales a los costados de la carretera, tras pasar el desvío de Ciudad de Dios.
La impresión llega a su clímax cuando volteamos la mirada a la derecha y nos topamos con un espejo de agua, entre los escarpados cerros de Yonán, a 15 minutos de Tembladera, un distrito de la provincia Contumazá que pertenece a Cajamarca.
Esa sensación de grandeza e ingenio humano se acrecienta cuando estamos en el mismo lugar, al caminar por la orilla de la represa construida en 1973 por el Proyecto Especial Jequetepeque Zaña (Pejeza), desde donde discurre el agua para regar las chacras de Pacasmayo, San Pedro de Lloc, Chepén y Zaña, éste último en la región Lambayeque.
¿Y dónde radica su atractivo? Esta obra de ingeniería hidráulica, al igual que Chavimochic, generó un microclima especial, al influjo del agua en abundancia, la vegetación permanente y el calor reinante casi todo el año. El sol radiante que aparece desde el amanecer le imprime a este paraje características de un clima tropical, que nos despereza a quienes hemos dejado atrás la friolenta ciudad de Trujillo, que ya tiene poco de primaveral.
Este ambiente motivo a los directivos del Proyecto a acondicionar el Complejo Turístico Gallito Ciego que atrae a cientos de visitantes a lo largo del año, pero con mayor incidencia en fechas especiales, como feriados largos (Semana Santa, Fiestas Patrias, Años Nuevo).
El director ejecutivo de Pejeza, Edilberto Ñique Alarcón, orgulloso nos comenta que durante la pasada Semana Santa la presencia de turistas rebasó las expectativas, pues pese a contar con solo 70 habitaciones aquí se quedaron más de 200 personas. ¿Dónde durmieron?, aprovechando la tranquilidad de la zona muchos acamparon entre el bosque o en las explanadas.
En la represa es factible la práctica de deportes acuáticos o paseos en bote, pero el mismo hecho de observar la infraestructura de cemento que unió dos cerros ya es bastante.
El espectáculo grandioso se presenta en los instantes que los técnicos abren las válvulas (con una capacidad de 70 metros cúbicos por segundo de evacuación) por donde sale a gran fuerza el agua represada.
El visitante tiene la posibilidad de alojarse en los confortables bungalows o casas ejecutivas, conforme sea su predilección. Con el pago del alojamiento se tiene derecho a utilizar el comedor, la piscina de adultos y de niños, juegos infantiles, los campos de fulbito y el casino.
Pero lo más impactante es cuando los mismos ingenieros del Proyecto nos invitan a un recorrido por las instalaciones de la represa, la central hidroeléctrica y los laboratorios de control biológico y de reproducción de especies vegetales diversas.
Me quedé maravillado al momento que Rubino Mejía Anaya, jefe de la División de Transferencia de Tecnología y Responsable del Laboratorio de Biotecnología, me explicaba paso a paso el proceso de producción de los plantones de diversas especies.
Mejía Anaya no oculta su emoción mientras nos comenta que él fue quien produjo in vitro en este laboratorio la semilla libre de enfermedades para la renovación de los campos de caña de azúcar la empresa agroindustrial Cartavio con 15 mil plantones.
Pero su pecho se hincha de orgullo al explicarnos que en los campos experimentales de Gallito Ciego se cultivan diversas especies ornamentales calidad de exportación. Las más llamativas son las flores y claveles que duran hasta tres meses sin agua. Estas son muy difíciles de encontrar en los mercados nacionales porque con las técnicas tradicionales su reproducción es demasiado lenta y costosa, y su hábitat generalmente se ubica sobre los 2300 metros sobre el nivel del mar, en el Callejón de Huaylas.
Entre las especies más sorprendente están los crisantemos (ojo de toro, abejita) o lirios, de colores cargados, pero sencillas.
Asimismo, encontramos especies frutícolas exóticas como la Pitajaya (cactus) o el Sacha Inchi, famoso por poseer un aceite que contiene el omega, una sustancia antioxidante que se come como el maní tostado. Además están las diversas variedades de piña, fresa, chirimoya, entre otras.
Más allá está un bosque en el que se puede caminar libremente, aspirando el aire puro y observado las aves que anidan en este hábitat.
Un fin de semana en este escenario es reparador, alejado totalmente del ruido y la contaminación de la ciudad, durmiendo en medio de la naturaleza. Al amanecer nos despertamos arrullados por los pajarillos que se asoman a las ventanas como si quisieran darnos al bienvenida.



INFORMES
Para los interesados en visitar Gallito Ciego existe la Oficina de Promoción de la Inversión Privada (Opip) que tiene una dependencia de turismo en la que se pueden hacer reservaciones. Los teléfonos son: 076-837004 / 837005. También es posible contactarse con la Oficina de Relaciones Públicas.
Gallito Ciego está a 155 kilómetros de Trujillo, tramo que se cubre en 2:30 horas, si se tiene movilidad particular. En caso contrario es posible abordar un bus que cubre la ruta Trujillo-Chiclayo (8 soles) y bajarse en la localidad Ciudad de Dios, donde se aborda un taxi colectivo que en 40 minutos y por cuatro soles nos lleva hasta el complejo turístico.
Los bungalows tienen tres camas, agua fría y caliente, sistema de televisión abierta con cuatro canales. En el comedor hay un televisor con servicio de DirecTV. Las habitaciones ejecutivas comprenden una sala de estar, sala-comedor, cocina, refrigeradora, closet en los dormitorios, tres cuartos (con cinco camas de plaza y media, y una matrimonial de dos plazas y media), dos baños.
¿GALLITO CIEGO?
La denominación de Gallito Ciego que adquiere este complejo turístico se debe a que dentro del mismo existe una pintura rupestre en la que aparece la figura de un gallo erguido. Como esta imagen se han encontrado otras muestras de este arte que plasmaron las antiguas civilizaciones que poblaron esta zona, quienes la escogieron sus características climáticas, pero sobretodo por la calidad de sus tierras que permitían el cultivo de diversas especies.

23 julio 2007

PESCADORES DE HUANCHACO

Hombres curtidos
por el sol y el mar

Descendientes de los mochicas se aferran a su tradición.

Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Caminan a paso lento, pero con la frente en alto, siempre con la mirada hacia al horizonte, allá donde se oculta el sol. Tal vez recuerdan que, desde niños, ese pedazo de mar los acogió con ternura, porque supieron dominar y respetar aquellas embravecidas aguas en épocas de marejada. Estos hombres, de piel curtida por el sol y salpicada de hazañas, son los pescadores artesanales del balneario Huanchaco, quizá la etnia más pura del norte peruano, heredera directa de la cultura mochica.
El solo hecho de observar su rutina en su medio natural es un espectáculo sin igual. La respiración se me agita y el orgullo se acrecienta de solo saber que estoy frente de quienes por sus venas corre la misma sangre de aquellos hombres y mujeres que edificaron los templos ceremoniales de la Huaca de la Luna o del complejo arqueológico El Brujo, de singular grandiosidad arquitectónica y colosales muros adornados con una iconografía multicolor y en altorrelieve, a través de la cual revelan la cosmovisión del mundo moche. También son los herederos de los constructores de Chan Chan, la ciudad de barro más grande de América y capital del imperio Chimú.
La tarde cae y los rayos tropicales del sol queman menos que el mediodía, y ellos, sin inmutarse, prosiguen sentados en la arena o en el malecón tejiendo o parchando sus redes; o simplemente mirando el mar, o caminando hacia el muelle o de retorno a su casa.
Como sus predecesores, tienen su propiedad en el mar. Sí, su “chacra marina”, delimitada por líneas imaginarias que solo ellos pueden distinguir. “Cada uno tiene un área que oscila entre los 50 y 60 metros cuadrados, la que al momento de pescar la demarcan con boyas o flotadores”, comenta Hermenegildo Díaz Urcia, un viejo hombre de mar que cuando habla lo hace como si nos estuviera dando una lección.
Este territorio marino que los pescadores ocupan los últimos años se extiende desde las zonas conocidas como El Caracol o Tablazo (frente a Buenos Aires Sur) hasta Buque Varado (al nivel de la playa El Silencio). Y se alejan mar afuera, con sus pequeñas embarcaciones, a una distancia que no supera los 5 kilómetros. “No nos adentramos más porque hacemos una pesca a base de pulmón (remando), y una distancia mayor no es posible debido al cansancio. Además, desde ese límite todavía es posible mirar la costa para orientarnos”, explica Díaz Urcia.
Estos territorios los recorren “cabalgando” sus caballitos de totora para tender sus redes, lanzar el anzuelo o extraer cangrejos. Como siempre, en cada jornada, esperan pescar la mayor cantidad de especies, porque ese es su único sustento diario. Por eso les preocupa mucho las recientes alteraciones climáticas: si las aguas se calientan o se enfrían demasiado, se alejan la especies (suco, cachema, mojarrilla, chita, toyo, lenguado, machete, etc.), y si hay turbulencia, no pueden hacerse a la mar.
“En temporada baja pescamos entre tres y cinco kilos, pero en abundancia cargamos nuestros “caballitos” hasta con 20 kilos, los que entregamos a nuestras esposas para que los vendan en los mercados de Trujillo o a los mismos restaurantes del Huanchaco”, dice Alejandro Urcia Díaz, mientras nos aclara que así manda la tradición.
LOS OLVIDADOS
Estas gentes, de una milenaria estirpe, viven orgullosos de su tradición y son conscientes que gracias a ellos el “caballito de totora” se ha convertido en icono turístico y en símbolo de la región, por ello a primera vista se muestran esquivos y recelosos porque saben que muchos los han aprovechado (les sacaron información de primera mano) y nunca les retribuyeron, y lo que es peor, el turismo aún no los beneficia directamente.
Todavía son pocos, no más de 15, los que utilizan sus embarcaciones para pasear a los turistas, pero eso ocurre en los meses de verano, en invierno los visitantes no se atreven a meterse al mar. Esto les alivia en algo su alicaída economía, y esperan que la demanda aumente.
Los que más sufren son los ancianos porque ya no pueden entrar al mar y proveerse de su sustento. Pese a ello no pierden la esperanza de que en algún momento se haga realidad el anunciado Museo del Caballito de Totora, donde hayan talleres en los que estos “viejos lobos de mar” plasmen sus conocimientos y reseñen sus tradiciones o enseñen a los turistas el proceso de confección de estas embarcaciones moches o el tejido de souvenirs. Además podrían ser excelentes guías de los visitantes. ¿Qué pasará cuando dejemos de pescar?, se interroga Urcia Díaz.
Termina la charla y Hermenegildo se pone de pie y camina lentamente, mientras atisba al océano, ese sonoro testigo de su grandeza, como si buscara una respuesta a sus inquietudes. Seguro que sus pensamientos lo transportan a sus ancestros, a sus tatarabuelos, quienes con su ingenio y destreza surcaron el mar en su enorme patacho y desembarcaron en Huanchaco para hacer de esta región un gran señorío unitario del cual nos sentimos orgullosos.
El sol se oculta, desvaneciendo las alargadas figuras de quienes caminan al filo de la playa. Me voy, con la seguridad que volveré una y otra vez -como el niño que relee el cuento de su preferencia- a mirar el mar y sus hombres añejos surcando las olas con sus “caballitos”.
LA CASA DEL PESCADOR
En una calle estrecha (jirón Bolognesi 50) paralela al malecón, está “Las Totoritas”, una casa sencilla- como las de otros pescadores artesanales de Huanchaco- que generalmente permanece con la puerta cerrada. Esta vez la encontramos abierta, ya sabía de nuestra visita y nos esperaba su propietario Luciano Díaz Huamanchumo, un viejo huanchaquero. Al entrar nos embarga la emoción: las paredes construidas de tapas (totora tejida y armazón de caña) y quincha (caña y barro).
Es una típica casa de los antiguos pescadores que conserva su diseño original. A ésta se llega por de recomendación de otras personas, pues la atención es a puerta cerrada y el público mayoritario es extranjero.
El atractivo no solo radica en su arquitectura, sino en los típicos platos en base a pescado que diligentemente prepara la esposa de Luciano, especialmente el cebiche y la chicha de jora. Esta bebida merece mención aparte, aquí solo se consume la que tiene una maceración de entre dos y tres años, cuyo sabor es único. Y para visitantes muy especiales, el dueño de casa, invita una copa de chicha de cinco años, una maravilla, capaz de equipararse al vino de la mejor calidad. El dueño de casa asegura que es curativa y que desde Canadá viene a Huanchaco un viejo conocido solo a llevarse unas cuantas botellas de esta bebida de los moches.
Después de disfrutar de la exquisita comida y la inigualable chicha, los visitantes tienen la oportunidad de adquirir artesanía como los masqueros (checos) que son los mismos recipientes de calabaza en los que llevaban agua los pescadores, a manera de cantimploras. O también los potos y potitos (cojuditos).

PASTORURI

Cerca del cielo, en las
alturas del Pastoruri

Una apasionante aventura hacia uno de los principales nevados del Perú

Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Una sonrisa a modo de carcajada y respirando profundamente con los brazos abiertos como si quisiera abrazar el mundo en esa inmensidad de la naturaleza que se nos abre paso por todos lados. Es como haber conseguido un milagro para quienes no practicamos el andinismo. Quería correr en esa superficie lisa y resbaladiza, gritándole a todos que estaba ahí, que había llegado a la cima y que ya podría decirle a mis hijos: ascendí a uno de los principales nevados del Perú.
Esa es la sensación que uno experimenta, o por lo menos eso me ocurrió a mi, el momento que con mucho esfuerzo pude sortear el empinado camino y la presión de la altura para llegar al nevado del Pastoruri, a 5150 m.s.n.m. en la Cordillera Blanca que forma parte del Parque Nacional del Huascarán.
La jornada se inició muy temprano, a las 7 de la mañana partimos de Huaraz en bus. Dos horas después nos detuvimos en Cátac, último lugar donde uno puede aprovisionarse de un chullo, guantes, lentes oscuros, coramina, caramelos de limón y hoja de coca para enfrentar mejor el gélido frío y los efectos de la altura. Claro que antes de salir de la ciudad habíamos previsto el oxigeno, suficiente abrigo y las botas especiales que permitan caminar sobre hielo.
Al principio, la conversación en el grupo era bastante fluida, pero a medida que subíamos las voces se iban apagando, a unos ya les empezaba a faltar el oxígeno y otros simplemente estaban atónitos por la belleza del paisaje que observábamos a través de las ventas del vehículos: pastizales, lagunas, llamas, alpacas, vicuñas, puyas raimondi y ese inigualable cielo azul que no se aparta de nosotros desde que salimos del hotel.
Por fin llegamos a una gran explanada, donde se estacionan los buses. Es hora de ponerse la botas especiales y de decidir si se alquila una acémila o se camina hasta llegar hasta donde nace el hielo. Opté por la segunda opción para que esta aventura sea más interesante.
Avanzaba a paso lento, tratando de no toparme con las mulas, yeguas y caballos que en tropel subían y bajaban la cuesta. A lomo de ellas el trayecto no se hace en más de 15 minutos, pero caminando y con el cansancio encima, tranquilamente uno se demora más de una hora.
Rostros pálidos, cuerpos tambaleantes, llantos de niños y expresiones de cansancio es lo que uno encuentra en ese trayecto. Algunos piensan que su suerte está echada y dan marcha atrás, pero otros no quieren perder la oportunidad de coger el hielo -que es como tocar el cielo- y a duras penas y venciendo el cansancio prosiguen el camino hasta llegar a la meta.
Aunque no falta algún porteador o cargador que, en estas circunstancias, ofrezca sus servicios: “señor (señora, señorita) le ayudo a llegar”. Si aceptas, terminas cargado en sus espaldas y, él corriendo, con los pies descalzos o solo con llanques sin importarles la piedras que pisa, te transporta en un santiamén.
Una vez en la base del nevado uno se topa con una multitud que sube y baja del nevado, como si fuera una procesión. Quizá en su inconsciente muchos están cumpliendo eso rito que rindieron a los apus durante muchos las antiguas civilizaciones.
Lo curioso y que me llamó la atención sobremanera fue que muchos padres y madres iban con sus hijos en brazos (bebés o por lo menos que no pasaban). No sé qué experiencia podrían recoger ellos, lo que sí estaba seguro era que sufrían muchos tanto por la altura como a causa del frío y la exposición al peligro.
Sin embargo, esta belleza natural no solo es para admirar, muchos extranjero (europeos, americanos y asiáticos) vienen cargando sus equipos para practicar ciclismo en nieve, escalada en hielo o sky.
Nosotros fuimos testigos de un campeonato de escalada en el que connotados deportistas ascendían por esas enormes moles de hielo, demostrado su destreza y derroche de adrenalina.
Esa es otra historia. Lo que sí nadie me quitará es la alegría de haber tocado el hielo de las alturas, jugado con la nieve, respirar lento y profundamente como si quisiera guardar ese aire por siempre en mis pulmones, y haber estado en ese apu que de seguro los chavines adoraron.
ADIOS PASTORURI
Llegó la hora del regreso, y lo hago con una enorme tristeza a cuestas, consciente de que ese regalo de la naturaleza que tiene nuestro país está en peligro, no solo por el calentamiento global sino por la indiferencia de muchos visitantes. Cada día dejan bolsas de plástico o botellas descartables que paulatinamente se traen abajo la montaña.
Una mujer que volvía a este paraíso por segunda vez, buscaba una caverna donde años atrás se tomó una fotografía. Ya no estaba, en su lugar había una laguna. El deshielo avanza inconteniblemente.
El Pastoruri ya no tiene la importancia que siempre lo caracterizó ante los ojos de los amantes del andinismo, no está dentro de sus expectativas. El Perú alberga una rica biodiversidad y un territorio hermoso, pero nos falta la conciencia necesaria para cuidarlo. Espero volver a este paraje antes que desaparezca, los ecólogos dicen que es un proceso irreversible y no le dan más de diez años de vida. Ojalá se equivoquen.
La situación de los nevados peruanos es muy preocupante, puesto que se trata de 'glaciares tropicales' que se caracterizan por reaccionar con mucho mayor sensibilidad a los efectos del cambio climático.
Las variaciones de temperatura pueden hacer que el Pastoruri desaparezca en un plazo de diez a quince años, teniendo en cuenta que las mediciones muestran que el glaciar retrocede unos 24 metros anuales, en promedio.
La superficie glaciar del nevado en 1995 era de 1,8 kilómetros cuadrados, y en 2001 ya había perdido medio kilómetro. El año pasado sólo tenía 1,21 kilómetros cuadrados.
'Es decir, entre 1995 y 2006 el Pastoruri perdió casi el 40 por ciento de su capa de hielo'. Eso implica que la laguna formada en el lugar irá creciendo conforme aumente el deshielo.
La superficie helada de la Cordillera Blanca, ramal de los Andes donde se ubica el Pastoruri, pasó de 723 kilómetros cuadrados en 1970 a 611 en 1997, lo que equivale a una merma del 15,5%.
El Inrena informó que en 1970 Perú tenía 2.041 kilómetros cuadrados de superficie glaciar, y en 1995 disminuyeron a 1.594 kilómetros cuadrados.
Entre 1948 y 1976 el retroceso de los glaciares era de ocho metros por año en promedio. Desde 1977 hasta la fecha este retroceso llega a 20 metros por año. Esta realidad es cruda y nos enfrenta a un reto común: salvar los glaciares, porque de ello depende el suministro de agua en las poblaciones de la costa.

18 julio 2007

ARTE MODERNO

• El único en el país
Museo de Arte Moderno

estrena nuevas obras

Pepe Hidalgo Jiménez
pepehijupi@hotmail.com

Una muñeca de porcelana confeccionada por la reconocida artista peruana Tilsa Tsuchiya obliga a detener el recorrido. “Esta obra es reciente”, pregunto. De inmediato, y haciendo gala de un castellano con timbres americanos, Wihelm Helmbrecht, me responde que es única y que acaba de llegar al Museo hace poco.
Es jueves 21 de junio y restan 15 minutos para que los relojes marquen la 1:00 p.m. A esta hora, y lejos del insoportable bullicio tradicional, recorro junto a Wihelm –Willy para los amigos– las instalaciones del Museo de Arte Moderno, propiedad del artista Gerardo Chávez.
He visitado el Museo en tres oportunidades, incluyendo el recorrido que emprendí luego que el presidente de la República, Alan García Pérez, lo inaugurara. Cada visita tuvo un impacto distinto. En la primera recuerdo que me detuve casi quince minutos a observar La procesión de la papa, un óleo de 12 metros de largo por dos y medio de alto, que al artista Gerardo Chávez exhibe en una de las salas. Vaya obra, y notable el talento para dar vida a cada personaje que alimenta este concepto festivo y por demás popular.
La segunda vez lo recorrí de día. Aquí quedé admirado por la propuesta de Tola, por ese impresionante Macedonio de la Torre y, claro, por esa pintura de Ángel Chávez, hermano de Gerardo, y notable exponente dentro de su categoría. Aquella mañana no tuve guía ni compañía. Y vaya que no lo sentí. Simplemente decidí recorrer y soñar.
La tercera visita fue diferente. No avancé mucho y no es que alguien me lo impidió. Quedé prendado, como un adolescente que se enamora a primera vista, de una pequeña témpera sobre papel folkote del gran Paul Klee. Sí. Desde que comenzó a gustarme la pintura siempre me hablaron de este suizo como un ‘peso pesado’ dentro de su género y ahora, a mis 27 años, tenía al frente una de sus obras.Justificar a ambos lados
No recuerdo cómo logré arrancarme este hipnotismo, pero de lo que sí estoy seguro es que aquella mañana prometí volver, porque todavía no había echado una mirada detenida a las bellezas que el artista chileno Roberto Sebastián Matta, exhibía en este espacio.
Cuarta incursión.
Hoy, y acompañado de Willy Helmbrecht, vuelvo al Museo. Este alemán es amigable y sonríe cada vez que sorteamos una broma sobre tal o cual obra. Willy es el nuevo director del Museo de Arte Moderno y ahora busca involucrarme en una nueva aventura, donde la muñeca de Tilsa Tsuchiya ya comenzó a impactarme.
Algunas obras han cambiado en el Museo; otras han retornado a las manos de sus propietarios. Sin embargo, la salida o ingreso no alteró en nada la inspiración que reina en este majestuoso espacio.
Mientras cumplo mi cuarta incursión, Willy comenta que el espacio tiene como proyecto inmediato organizar una retrospectiva en homenaje a Macedonio de la Torre. La fecha tentativa es 30 de noviembre, pues ese mismo día los altos ejecutivos del Cade, entre los que se encuentra el nieto de Macedonio, Diego de la Torre, sostendrán una reunión en el Museo.
El director alemán me cuenta que otro proyecto es repartir al público un catálogo con la biografía de todos los artistas presentes en este espacio. Esto permitirá que el público de todas las edades conozca algo más sobre Chávez, Tola, Moll, Klee, Giacometti, Kradolfer, Lunven, Revilla, Guayasamín, Acosta, Tamayo, Tovar y otros tantos.
Ya en la tercera sala, el ruido de un canal de agua que cruza el ingreso al museo distrae nuestra atención. Bendito líquido, pues la oportunidad es propicia para echarle un ojo al gigantesco minotauro que esculpió en fibra de vidrio Gerardo Chávez.
Percatado de mi sorpresa, Willi informa que está por construirse el mismo minotauro, pero esta vez en bronce. “Te imaginas. Será toda una novedad”, comenta emocionado el director alemán.
El recorrido llega a su fin. Ahora, reposando en el cafetín del museo, y solo interrumpidos por el ruido que produce el discurrir del agua y el canto de las aves, pienso qué obra marcará el recuerdo de mi cuarta incursión.
De pronto, retorno imaginariamente a cada sala y creo que El Innombrable del chileno Roberto Matta se quedó pegado en mi retina. “Vaya obra”, me contesto. Qué habrá pensado Matta mientras pincelaba este óleo de maquinarias fantasmagóricas y luces resplandecientes.
Inmediatamente me respondo que probablemente todo lo que imagino esta tarde, pero que bien prefiero guardarlo como el recuerdo de mi cuarta incursión.

CHAVÍN DE HUANTAR

Chavín, el templo de
los dioses andinos

• Crónica de un viaje a las profundidades de nuestra historia.

Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Después de 10 horas de viaje, abandonamos los cómodos asientos atemperados del bus que nos llevó desde Trujillo y nos abrimos paso entre los taxistas que afanosos ofrecían sus servicios y los guías que en breves segundos recitaban la lista de lugares posibles de visitar. Eran las 7 de la mañana cuando Huaraz nos acariciaba con su frío andino carente de humedad, y a la vez nos impresionaba con sus imponentes nevados que se avistan al fondo de la ciudad, cuyo brillo se acrecienta con la refacción de los matutinos rayos del sol.
No había necesidad de escoger una ruta, el itinerario lo tenían diseñado nuestros anfitriones de Promperú. Tras el consabido desayuno, abordamos la custer que nos llevaría a conocer Chavín de Huántar, ese ícono de la arqueología ancashina, de la cual todavía llevo muy presente las lecciones del profesor de Historia que en el aula se empeñaba en infundirnos la idea de que el poblamiento del Perú empezó en el ande, con las oleadas de nómades que llegaron de la selva. Sustentaba su teoría en los dioses de esta cultura (águila arpía, dragón, jaguar, anaconda y otros animales antropomorfos y zoomorfos), propios de esa.
Desde que partimos nos acompañó un radiante sol radiante que se intensificaba bajo ese cielo azul. La carretera se abría paso entre un paisaje verde y a medida que avanzábamos los nevados parecían que iban agrandándose. Una real maravillaba, aunque el conductor nos advirtió, un tanto apenado, que ya no son los mismos que vio en su niñez y juventud, pues gran parte del hielo se derritió. “Dicen que es por el calentamiento global. A este paso, dentro de pocos años solo quedarán cerros quemados, como ese de allá donde antes era blanquecino y ahora solo queda roca, sin que todavía crezcan plantas”, musitaba entre dientes, como si hablara consigo mismo.
A 40 kilómetros de Huaraz y a 440 metros de altitud nos detuvimos. Estábamos casi en la base de los nevados Yanamaray (Mano Negra) y Pucanraju (Punta Roja), donde se encuentra la laguna Querocha, alimentada con el agua que se desprende del hielo. Está rodeada de una explanada reverdecida por los pajonales que alimentan a las llamas y alpacas. En este lugar corre un viento helado tan fuerte que nos hace tambalear.
Mientras captamos las mejores fotos, una campesina se acerca y nos ofrece chullos, guantes, chalinas o chompas que ella misma teje. Aquí hay pequeños botes para pasearse e instalaciones donde se puede descansar, comer o beber alguna bebida caliente.
Más allá ingresamos al valle de los Conchucos. El guía nos aclara que éste no es un callejón, el único que existe en Ancash es el Huaylas, el más profundo del Perú. La vista panorámica es cinematográfica, la intensidad del colorido paisaje lo imprimen los cultivos de cereales (avena, trigo, cebada) y tubérculos (papa) en sus diferentes fases de producción y en cada cuadrante que divide las propiedades a lo largo de esa ladera.
• GRANDEZA HISTORICA
Las dos horas y media de viaje hasta el distrito de Chavín de Huántar pasaron sin darnos cuenta. Después de almorzar una exquisita Malaya (carne curtida en vino y horneada), un Costillar (costilla de res al horno) o una trucha frita servida con papa sancochada o arroz, nos dirigimos a la enigmática fortaleza de piedra que está a pocos metros del poblado y próximo a la unión de los ríos Mosna y Huacheqsa.
Ingresamos al área intangible, a la vista sólo está un promontorio, aparentemente y nada sorprendente. Tras caminar un kilómetro aparece ante nuestros ojos la Plaza Cuadrangular, delimitada con una estructura lítica y graderías en dos niveles en las que se sentaban los personajes de la nobleza para observar los rituales y ceremonias en homenaje a sus dioses. Cada uno de sus lados mide exactamente 49,72 metros y el piso tuvo inclinación de 90 grados para facilitar el discurrir de las aguas en época de lluvias, las que iban a los drenaje. También apreciamos las hornacinas, en las que los sacerdotes habrían colocado a sus ídolos u ofrendas.
Al centro de esta mística plaza, en la noche iluminada con una luna llena, participamos en el ritual del pago a la tierra. Entre los sonidos melodiosos de tambores y flautas y el acompañamiento de un niño danzante, el jampi kamayog (sacerdote), Sergio Castillo, invocó a los principales apus y huacas de los cuatro puntos cardinales para que acompañen nuestra ofrenda que consistía en un cuy muerto, coca y el infalible san pedro.
LA FORTALEZA
A pocos metros de esta plaza se halla una enorme piedra aplanada con siete hoyos que eran llenados con agua durante el solsticio; a un costado estuvo levantado un lanzón, lo cual hace suponer a los estudiosos que se trata de un calendario solar y que en la plenitud de su vigencia acogía a cientos de personas que venían de diferentes regiones para observar las constelaciones y ofrecer sus pagos (camélidos, piedras, spondilus, etc.).
Al frente tenemos las imponente muralla que rodea la ciudad, construida con enormes piedras de origen volcánico (traídas desde la Cordillera Blanca), las que fueron finamente pulidas. La puerta principal (Portada de la Falconia) nos obnubila por la forma redondeada de sus columnas y los soportes superiores de piedra aplanada.
La grandiosidad de este templo albergó a no más de 40 sacerdotes y nobles. El pueblo sólo llegaba a participar en los rituales, que le rendía una pleitesía especial al considerarlo un espacio divino debido a los estruendosos ruidos parecidos a silbidos que emanaban de las profundidades del suelo y las gruesas paredes, los que eran producidos por la fuerza del agua que discurría a través los canales subterráneos y los 14 ductos (cerca de la plaza ceremonial) que dejaban ingresar aire desde la superficie, cual si fuera una flauta.
Aquellos canales se activaban al desviar las aguas del río Wacheqsa en el solsticio de verano, el mismo que normalmente tenía su cauce en la parte alta, próximo al cerro protector del templo.
LAS GALERÍAS
Sin reponernos de la emoción llegamos a las galerías, una suerte de laberintos iluminados con luz natural que sirvieron como lugares de meditación, rituales y depósitos de ofrendas. Se trata de una construcción antisísmica que ha soportado el paso de las centurias, pero ahora está amenazada por la perenne humedad que genera la salinización de la piedra.
En todo el monumento hay hasta cuatro galerías, en una de los cuales encontramos al famoso Lanzón de Chavín que representa a un dios (caimán) de figura antropomorfa y que está orientado al norte (constelación Orión). Pesa 4,53 toneladas y mide 4,53 metros de altura.
En los muros posteriores aún queda una cabeza clava colocada en su lugar original, el resto se desprendieron, de las cuales fueron llevadas a un depósito y otras desaparecieron con el transcurrir de los años. Éstas estaban situadas a dos metros de distancia una de otra y eran protegidas por cornisas talladas con figuras en bajo relieve.
Al salir de esta obra encomiable, mientras compramos souvenirs y artesanía confeccionada por los propios lugareños, pienso en la enorme impresión y admiración que habría experimentado el historiador Julio César Tello, quien en 1919 llegó hasta aquí para estudiar a esta cultura andina. Es una experiencia inolvidable.

10 julio 2007

EL RETO DEL CTN

El CTN, un destino por consolidar
• Tres experiencias inolvidables para los turistas: cultura, naturaleza y urbanismo

Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Se ha dicho, hasta la saciedad, que el norte del Perú es un potencial turístico gracias a sus diversos y variados atractivos históricos, culturales y naturales, pero sobretodo por esa multiculturalidad preexistente. Esta materia prima, por llamarlo de alguna manera, constituye el sustento principal del ya famoso proyecto Circuito Turístico Nororiental (CTN) que sentó sus bases en la primera etapa y que, en la segunda, pretende consolidarse, con la finalidad de convertir a este destino en el complemento del sur peruano que tiene a Machu Picchu, como su principal icono atractor de viajeros, más aún ahora que se ha convertido en una de las Siete Maravillas del mundo.
Este propósito es arduo y nadas fácil. De eso es consciente Miriam Gayoso Paredes, gerente del Proyecto CTN, sobre quien pesa la enorme responsabilidad de hacer realidad la propuesta a través de un trabajo coordinado con los gremios de empresarios turísticos y representantes del sector público de las cuatro regiones involucradas (La Libertad, Lambayeque, Cajamarca y Amazonas).
Para Gayoso Paredes, uno de los importantes logros del Proyecto es el diseño de los macroproductos de orden temático con el aporte de consultores especialistas en Gestión de Destinos, Arqueología, Medio Ambiente y Análisis de Mercado.
Esta conjunción de experiencias dio como resultado la Cartera de Macroproductos validada en las cuatro regiones del CTN, y recogida en un documento impreso. Esta comprende: Arqueología: Huacas de Moche, Chan Chan, El Brujo, Sipán, Bosque de Pómac, Túcume, Kuélap, Revash, Karajía y Ventanillas de Otuzco, Kunturwasi y Cumbemayo.
Ciudades Destino: Trujillo (centro histórico con sus casonas, iglesias, Plaza de Armas), Labayeque (gastronomía, la amabilidad de su gente y sus museos: Tumbas Reales, Sicán, Túcume, Brünning), Chachapoyas (balcones históricos, tranquilidad, autenticidad, gente sencilla, sin problemas de tráfico vehicular) y Cajamarca (Baños del Inca, iglesias coloniales y republicanas, artesanía).
Gayoso Paredes sugiere que el Cuarto de Rescate debe ser ampliado y convertirlo en un centro de interpretación donde se narre toda la historia de la conquista, puesto que muchos visitantes llegan por conocer este atractivo. También es posible promoverlo como el símbolo del encuentro de dos mundos.
Otro macroproducto es la Cultura Viva, rescatando el bagaje cultural del CTN que nos ayudará posicionar en un segmento de turistas específico. En los museos de Lambayeque, los turistas observan los caballitos de totora plasmados en los ceramios, luego en Pimentel y aprecian directamente que las esposas con sus hijos van a esperar en la playa a los pescadores que llegan en sus naves con el pescado traído de alta mar. También se deleitan con la confección de los caballito de totora, las herramientas y materiales ancestrales que usan.
A 15 minutos de Chachapoyas está Huancas, una localidad que parece detenida en el tiempo, donde los pobladores manualmente confeccionan su artesanía, conservando sus costumbres y vistiendo sus trajes típicos, lo cual se complementa con el paisaje que el que está inmersa esta comunidad.
Porcón, en Cajamarca, destaca por su organización que les permitió desarrollar telares, la industria láctea con sus quesos y yogurts de marca propia. La gente luce su indumentaria típica. Cerca a Cumbemayo esta la comunidad de Chetilla, donde las mujeres todavía usan la vestimenta de sus ancestros.
En Trujillo es posible ampliar la oferta turística con nuevos atractivos como los ambientes que habitaron los conquistadores, César Vallejo, Haya de la Torre y otros ilustres personajes, además de las demostraciones de Marinera, Caballos Peruanos de Paso, gastronomía. Sólo ello da para día y medio porque al turista le agradan las sensaciones que nos permiten experiencias de vida. Ello demanda mejorar los horarios de atención en los museos, casonas e iglesias, unificando a los que existen en la Ruta Moche (Trujillo y Lambayeque) a fin de que el visitante se vaya satisfecho.
Esta segmentación del mercado pretende que los tour operadores armen los corredores, circuitos y paquetes turísticos de acuerdo de lo que espera el cliente.
Sin embargo, la conectividad es un gran inconveniente. En Amazonas no hay líneas aéreas cubran este ruta debido a las condiciones deficientes del aeropuerto. El arribo es solo por tierra, desde Chiclayo, pasando por un tramo en la provincia Pedro Ruiz, donde de 37 kilómetros, sólo tres están asfaltados. A su vez, de Chachapoyas se llega a Kuélap después de tres horas de viaje por una carretera en pésimo estado. Aquí no es recomendable asfaltarla, sino ensancharla y darle mantenimiento permanente a la vía.
En opinión de Gayoso propuesta del teleférico teleférico podría ser una alternativa, pero la prioridad es la carretera porque ello implica desarrollo para las comunidades cercanas, pues hay muchos pequeños empresarios que apostaron por el desarrollo turísticos, acondicionando albergues y establecimientos de hospedaje de buena calidad a lo largo de esa ruta, quienes estarían condenados a desaparecer si ejecuta esa proyecto, solo se beneficiará a las dos comunidades donde estarán las estaciones.
SOSTENIBILIDAD DEL PRODUCTO
La elaboración de la Guía de uso público de los atractivos es otra tarea pendiente del CTN y que se cumplirá en convenio con el INC, el Inrena y el Mincetur. Este documento será de mucha ayuda para las instituciones y empresarios, y busca garantizar la sostenibilidad del producto, teniendo en cuenta que el turismo en el norte va a crecer en cualquier momento.
Esta complementa la Normatividad del CTN que consiste en un conjunto de normas, cuyo objetivo es garantizar la calidad y las buenas prácticas. Su ejecución se hará con el apoyo de los Evaluadores, quienes asistirán en la capacitación a los empresarios y siguiendo las bases y metas del Pentur.
Los empresarios también serán capacitados en tópicos de calidad, buenas prácticas, diseño de circuitos y corredores, a fin de que los tour operadores aprendan a armar paquetes orientados a que el turista se quede más tiempo en un destino y deje mayor cantidad de divisas en beneficio de la comunidad local. Asimismo, urge la capacitación en costos para que los precios sean correctos, evitando pérdidas (buen uso de la electricidad, tratamiento de residuos sólidos y aguas servidas).
Gayoso Paredes asegura que el componente del marketing en el CTN ya está en marcha, lo que se avizora con la participación en la Feria Nacional de Turismo en Lima, en la feria de Guayaquil y otros eventos nacionales y extranjeros, donde se entrega material de buena calidad.
• EL TALON DE AQUILES
La desunión de los gremios es una realidad evidente que no se puede ocultar y eso le preocupa a Gayoso Paredes; por eso tiene el propósito de impulsar el fortalecimiento de las Cámaras Regionales de Turismo para ayudarles a consolidarse con el apoyo de una consultoría con el objetivo de lograr que los actores privados trabajen de manera conjunta, desterrando los protagonismos personalistas.
“Los dirigentes deben ponerse la mano al pecho, pensar en el desarrollo sostenible de La Libertad y dar un paso al costado para que asuman las dirigencias quienes realmente trabajen con verdadero compromiso. Hay empresarios muy valiosos en esta región que no quieren integrar los gremios debido a ese ambiente no grato, en el que priman los pleitos y chimes. Prefieren trabajar solos, dedicados a sus negocios. Si hubiera un cambio esas personas empezarán a integrarse”, advierte.
“Una caña se rompe rápidamente, pero juntas no. Si estamos solos es fácil de perder y si nos unimos todos ganamos. Es cómodo avanzar solos y seguir sin problemas, lo difícil es vencer los obstáculos en aras del desarrollo turístico. No integrarse es muestra de egoísmo. Con esa mentalidad, el turista que llegue a Trujillo no se quedará más de un día y medio, y los índices de ocupabilidad continuarán bajos”, enfatiza.
Para ella, el caso gremial más difícil es La Libertad. En Lambayeque, Cajamarca y Amazonas estas organizaciones marchan bien. “Espero que estos problemas se solucionen pronto, ya que se avecina la Cumbre Apec 2008. Urge unirse para hacer las cosas bien”.
Este es un reto de todos los empresarios turísticos, no solo de los que están agremiados, puesto que es necesario conjugar esfuerzos orientadas a la promoción, capacitación y mejora de la calidad del servicio. Y los dirigentes gremiales tienen el reto de demostrar antes sus representados su capacidad de emprendimiento, gestión y concertación.
MÁS INFO
La segunda etapa del Proyecto se inició en abril de 2005 y terminará en diciembre de 2009. Hasta el momento se ejecutó 400 mil dólares. El presupuesto total asciende a un millón 300 mil dólares, de los cuales 800 mil aporta el Fomin del BID, 278 mil dólares el Alac (Asociación Los Andes de Cajamarca), 100 mil dólares del Fondo Empleo y el resto las Cámaras Regionales de Turismo consistente en especies (equipos, auditorios, etc.).

25 junio 2007

PILPINTUWASI EN IQUITOS

El reino de las mariposas
Un original zoocriadero en Iquitos.

Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Los vivos colores de sus alas fulguran entre la espesura del bosque. Llaman la atención rápidamente, pero ¿sabía que su ciclo de vida no supera las dos semanas? Sí, ellas, las mariposas, como el resto de beldades, son fugaces. Más demora su proceso de metamorfosis que su misma existencia.
Estos curiosos seres que abundan en nuestra selva prendaron a la austriaca, Gudrun Sperrer, que en 1982 llegó a Iquitos (Loreto) y conoció a Robler Moreno, con quien emprendió la titánica misión de sacar adelante un zoocriadero de mariposas al que denominaron Pilpintuwasi (Hogar de Mariposas) y que hoy es admirado por los visitantes, especialmente los extranjeros.
En el Pilpintuwasi no sólo quedamos admirados del ciclo de vida que cumplen las mariposas, sino que además encontramos un tapir, un jaguar y los monos que comparten este hábitat, animales que ya son ‘amigos‘ de Gudrun y Robler.
La primera tarea consistió en identificar el espacio adecuado. Entonces se situaron a orillas del río Nanay, cerca al pueblo Padre Cocha (Iquitos, Loreto), al que se llega tras un recorrido de 20 minutos en bote, desde el puerto Bellavista. Si se desea ir caminando el tramo se acorta a 15 minutos. Este hábitat es propicio por la abundancia de plantas hospederas, es decir aquellas donde las mariposas ponen sus huevos y terminan su metamorfosis. Generalmente cada especie tiene su propio árbol.
“Nos abocamos a buscar orugas y llevarlas a casa, alimentándolas con las hojas que usualmente comen. Si después de cumplir su ciclo salía una mariposa bonita, había que sembrar esa planta a fin de atraer a ese tipo de mariposas. Hemos demorado más de seis años en identificar 43 especies. Esto es muy poco, teniendo en cuenta que en la Amazonía existen más de 2 mil, las que están expuestas a la captura indiscriminada al amparo de la autorización de ‘caza libre’, dispuesta por el gobierno”, comentó muy preocupada Sperrer.
El criadero está en medio del bosque, sólo protegido por una jaula de malla muy fina que impide el ingreso de los parásitos y avispas que se comen a los huevos de las mariposas.
• PROCESO DE REPRODUCCION
Después del cortejo y la cópula las mariposas ponen sus diminutos huevos en las hojas de las plantas hospederas. De ahí se produce la eclosión y nacen las orugas (10 días después), se caracterizan por su alimentación voraz y viven colgadas de un tallo, sostenida por un cinturón de seda. Su tamaño máximo lo alcanzan entre las dos y 5 semanas, depende del tamaño y de su alimentación. En ese lapso cambia su piel 5 veces.
Después abandona sus piel y se forma la crisálida, tomando su forma definitiva antes de salir la mariposa. El envoltorio se resquebraja y la mariposa comienza a pugnar por dejar esta última residencia. Cuando se haya totalmente libre, la mariposa desprende de su abdomen un fluido llamado meconio, minutos después contrae las alas arrugadas y las expande para bombear el líquido hemolinfático a las venas alares. Así, logra la expansión total, esperando luego a que endurezcan las alas. Las mariposas hembras son rápidamente apareadas y fecundadas por los machos. Una vez concluida la etapa de procreación, la mariposa volará hasta agotar sus energías, cumpliendo así, su ciclo de vida. Vive entre una y dos semanas.
Entre las especies, en este zoocriadero, encontramos desde las que tienen colores intensos hasta aquellas que se mimetizan con los troncos, las hojas secas y la vegetación; así como las que pasan desapercibidas por ser transparentes. De ellas, algunas son nocturnas y otras diurnas. Toda una variedad que encandila a más de un visitante.
Sin embargo, en la Reserva Nacional Alpahuayo-Mishana se identificó a 522 especies de mariposas diurnas y 120 de otros insectos. En este lugar, está en marcha un proyecto de mariposario científico que permita exponer su largo proceso biológico y la importancia de las plantas hospederas.
Pese a este esfuerzo, estos preciosos insectos no están a salvo. El acelerado avance de deforestación en la zona selvática arrasa con las plantas hospederas limitando las posibilidades de reproducción de las mariposas.
Las mariposas en pupa o disecadas son muy cotizadas en el extranjero. Los coleccionistas pagan elevadas sumas de dinero, cuando se trata de especies raras o en extinción (hasta 2 mil dólares). Aparte de ellos están los turistas interesados en visitar ecosistemas ricos en variedades de estas especies. Esto implica que estamos frente a una actividad con enorme potencial económico, pero sobretodo que demanda una gran responsabilidad.
EXOTICA Y MAGICA IQUITOS
Iquitos, ubicado en la zona norte de la región amazónica, es capital del departamento de Loreto. Es una tierra de tupida vegetación y exuberantes selvas tropicales, surcada por el majestuoso río Amazonas, el más caudaloso del mundo. Refugio natural de una sorprendente diversidad de flora y fauna, alberga a la importante Reserva Nacional de Pacaya Samiria, la más extensa del país y la cuarta de Sudamérica.
Iquitos es el primer puerto fluvial del río Amazonas y fue fundada en 1757. Ciudad próspera que en 1880 experimentó el despegue de su economía debido a la explotación del caucho, época en que se construyeron bellas edificaciones de influencia europea como muestra de este auge, donde desatacan el antiguo Hotel Palace y la Casa de Fierro, diseñada y construida por la compañía francesa Eiffel de París.
Recorrer el bello paisaje de rústicas de casas de barrios como Belén y los poblados nativos que existen en las márgenes del Amazonas, es una experiencia inolvidable pues podrá compartir las costumbres de estas comunidades que tienen poco contacto con la modernidad de las metrópolis. Podrá visitar las hermosas playas que se forman en las riberas de los ríos y lagos, como Tunchi Playa, en la laguna Quistococha, Santa Clara y Santo Tomás en el río Nanay.
Iquitos es también tierra de interminables fiestas y carnavales, la más importante del oriente peruano es la popular Fiesta de San Juan (celebrada en el mes de junio), en honor a San Juan Bautista, quien simboliza el agua, elemento vital de la región amazónica. Tiempo de algarabía y celebración, coloridos festivales con bandas y bailes típicos de la selva, deliciosos platos de la región que podemos saborear, como el Tacacho (majado de plátano asado) y los famosos Juanes (tamales de arroz) y ser testigos de la mítica sensualidad de la selva, expresada en sus movidos y provocativos bailes.

09 mayo 2007

ZAÑA

Zaña, la historia detenida
• Donde Pizarro quiso fundar la capital del Perú.

Por: Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Zaña parece un pueblo fantasma. Al observar las derruidas estructuras de lo que fueron sus 14 iglesias, símbolo de su religiosidad, me invade la sensación de que parte del pasado de ese pueblo quedó congelado en el tiempo. Paradójicamente, aquella fe no pudo contener la furia de la naturaleza que terminó atemorizando a sus antiguos habitantes, quienes huyeron y abandonaron sus propiedades.
Por un estrecho y polvoriento sendero, entre arenales y bosquecillos se llega al pueblo de Zaña, al Sur Este de Chiclayo (Lambayeque). Aquella ciudad que el conquistador Francisco Pizarro quiso convertir en capital del Perú en mérito a su ubicación estratégica, en un valle fértil, junto al puerto de Chérrepe, que facilitaba el comercio regional, nacional e internacional. Su economía se centró en la agricultura y la ganadería.
La fertilidad del valle, los extensos bosques de algarrobos y las sucesivas sementaras regadas por el río Zaña fueron factores predominantes para que los conquistadores decidan fundar aquí una ciudad con modelo hispano y planificación urbana; sin presagiar que días más tarde las caudalosas aguas se traerían abajo las hidalgas y solariegas casonas junto a los prominentes templos.
Un 26 de noviembre de 1563, el conde de Nieva le acuñó el nombre de Santiago de Miraflores, encargando la fundación a Baltazar Ramírez o Rodríguez, a inmediaciones de donde 85 años atrás, Túpac Yupanqui erigió el tambo de Zaña, en las laderas del cerro Corbacho.
Apenas 157 años después, en la madrugada del 15 de marzo de 1720, su existencia quedó truncada a consecuencia de la terrible inundación, cuando las embravecidas aguas del río Zaña se salieron de su cauce, tras las torrenciales lluvias del fenómeno El Niño.
Años antes, en 1578, las lluvias ya habían infligido grandes daños a la infraestructura y a la producción de ese pueblo. Ese evento fue calificado como una “injuria del tiempo”. Parece que El Niño es la sombra de los zañeros, pues las lluvias de las últimas décadas continúan destruyendo los pocos vestigios de esa hermosa arquitectura colonial que aún se mantiene en pie, esparcida entre las viviendas modernas y la densa vegetación.
La gente de la época atribuyó esa destrucción a un castigo divino como consecuencia del desorden social y moral que se había apoderado del pueblo, pues esta fue una ciudad donde predominó la feudalidad y el esclavismo. Se cuenta que en 1685, cien piratas, al mando de Eduardo Davis se apoderaron de la ciudad y se acuartelaron en la catedral.
La monumentalidad y el boato de sus iglesias, que aún se aprecian, reflejaron los visos señoriales de las familias españolas, quienes regalaban jugosas sumas de dinero al clero. Pese a ello, muchas personas fueron excolmulgadas por el obispo de Trujillo, inclusive algunos miembros del cabildo. Y como una luminaria, en este lugar falleció y fue sepultado el obispo Toribio de Mogrovejo, santo milagroso.
• ARQUITECTURA SEÑORIAL
La importancia de Zaña fue tanta que sólo se comparaba con los ‘linajudos vecinos de Trujillo’. En su plaza, el pirata Eduardo Davis, pregonó la toma del lugar y exigió fuertes cupos a criollos y españoles. También servía de escenario en el que mulatos y negros escenificaban frenéticos bailes y danzas durante las fiestas carnestolendas. Ahora muchos curiosos llegan a Zaña atraídos por las historias y leyendas que se tejen sobre ella.
Al dejar este pueblo nos queda flotando la idea de lo que pudo haber sido la antigua ciudad en su pleno esplendor. No es para menos, los restos de las cuatro iglesias que se aprecian (Matriz, La Merced, San Francisco y San Agustín) demuestran la valía arquitectónica y señorial que tuvo: imponentes paredes, trozos de murales e inscripciones que se sobreponen al tiempo.
Después del aluvión de 1720, esas maltratadas estructuras fueron reacondicionadas, pero los vecinos se fueron a otros lugares y el mantenimiento decayó. En 1728 ocurre otra inundación y los pocos moradores que habían quedado huyeron, pensando que se trataba de un castigo de Dios. Desde entonces las iglesias están abandonadas a su suerte. La naturaleza y el tiempo paulatinamente fueron despostillando sus silentes muros.
La restos de la iglesia Matriz datan de 1,630, cuyas naves fueron fabricadas de cal y ladrillo crucero, con 10 altares adornados con retablos dorados. En esa época el cura Simeón gestionó la rehabilitación, pero no se hizo nada.
La iglesia y monasterio San Agustín, de estilo gótico, se considera la mejor y la más importante de América del Sur. No se sabe la fecha exacta en que los agustinos abandonan el templo.
La iglesia San Francisco fue construida a fines del siglo XVI. Algunas características que se conocen del diseño original refieren un claustro sempentil, columnas cuadradas, frisos en sus cojinetes, varas y capiteles toscanos, con arcos en las cuatro esquinas.
Además cuatro altares y una torre de 40 varas de alto. Las paredes son de ladrillo y adobe, como se observa en los vestigios existentes. Esta sufrió los mayores estragos de la naturaleza respecto de las otras. Habría sido abandonada mucho antes que la Matriz y San Agustín. Sus bienes quedaron en custodia en el monasterio Santa Clara de Trujillo. Es así, que mientras en 1,766 las otras órdenes luchaban por reparar sus templos, los franciscanos estaban despreocupados.
La iglesia La Merced fue abandonada un tiempo por los miembros de la orden mercedaria debido a las frecuentes enfermedades que sufrían, hasta 1637 cuando lo retoman. Después de muchas peripecias, en el siglo XVII la orden reedificó el templo y el convento. Su estilo es similar al clasicismo de Trujillo, según opina Harold Wethey. La fachada es de doble torre, con puerta sobria y columnas dóricas, rematada con un sencillo frontón partido. Quedan todavía dos torrecillas a manera de campanarios. Al igual que las demás, estuvo techada con tejados a dos aguas.
De las antiguas casonas no queda nada, entre las edificaciones que hoy se aprecian hay construcciones rústicas, otras de material noble, y algunas viviendas amplias con extensos corredores, aunque no muy antiguas.
La villa estuvo poblada de españoles, indios, chinos, mulatos y negros. Ahí creció una viva tradición y folclore que se extendieron a todo el país, sobretodo sus creencias mágico-religiosas, en torno a las cuales se tejieron muchas historias de entierros, tesoros, malas sombras y apariciones. Son famosos los curanderos o shamanes de Zaña.
Los cimarrones y bandoleros contribuyeron a recargar el folclore de los zañeros. De esta tierra son los famosos cumananeros y decimistas Juan Leiva, Cristina Colchado, Brando Briones, entre otros.
La visita a Zaña nos invita mirar ese pasado que está impregnado en nuestra historia. A fijarnos en las costumbres de las gentes que vivieron en amplios solares, con el rosario en la mano y la oración oportuna en el templo más cercano, propio de una etapa de evangelización y transculturización.

08 abril 2007

MAS QUE HISTORIA

Trujillo
Historia, cultura y playas

Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Bienvenidos. Como en todas las festividades, Trujillo abre sus puertas de par en par para recibir, con ese calor que caracteriza a la gente norteña, a los miles de visitantes que llegaron con motivo de la Semana Santa. A ellos les mostramos el mosaico de posibilidades que tienen para conocer y disfrutar durante su estancia en este feriado largo.
Trujillo fue fundada en 1534, en el valle de Moche, de reconocida productividad agrícola, donde el ingenio y esfuerzo de sus hombres y mujeres se ven reflejados en las grandes edificaciones que nos legaron, y que hoy admiran propios y extraños.
En La Libertad se desarrollaron las grandes civilizaciones Mochica y Chimú. En el virreinato fue sede del Obispado e Intendencia más importantes del Perú y, pese a ser un bastión realista, se convirtió en la principal fuerza emancipadora, proclamando su independencia el 29 de diciembre de 1820.
Esta fusión de valores autóctonos y europeos se resume en el actual centro histórico. Aquí encontramos la mejor evidencia de su esplendoroso pasado cultural, prolongado a la época contemporánea.
Al centro histórico se suman una variedad de atractivos dignos de admirar. La Huaca de la Luna está en la campiña de Moche, a 8 kilómetros al sur de Trujillo. Fue construida por la cultura Mochica (siglo I al VII d.C.) y conserva una volumetría impresionante de bella armonía. Tiene 12 plataformas escalonadas y mide aproximadamente 50 metros de altura. Tuvo fines funerarios, ceremoniales, administrativos y de vivienda. Destaca por sus pinturas murales y bellos alto relieves polícromos, donde aparece imponente el dios Ai-Apaec.
Chan Chan, patrimonio histórico y cultural de la humanidad, a 10 minutos al noreste de Trujillo. En su momento, fue la capital política y administrativa del pueblo Chimú (sigo IX al XV d.C.). Actualmente el Estado protege 14 kilómetros cuadrados de lo que fue esa ciudadela. En este recinto, los visitantes pueden distinguir tres clases de arquitectura: popular, intermedia y monumental, expresada en los nueve palacios como fortalezas amuralladas donde residieron los Señores Chimú Capacs.
El único palacio abierto al público es Tschudi, que alberga plazas ceremoniales, largos pasajes, depósitos, viviendas audiencias, wachaques, adoratorios y una plataforma funeraria.
La Huaca Arco Iris, está ubicada a 5 kilómetros al norte de Trujillo, en el distrito La Esperanza. Es un templo Chimú, con hermosos relieves donde destaca la figura de un arco iris con formas de dragón y una escena de danzantes.
La Huaca La Esmeralda, otro templo Chimú, ubicado detrás del templo San Salvador de Mansiche, en la ruta hacia Huanchaco, se conserva en plena urbe.
El balneario de Huanchaco, a 12 kilómetros al noreste de Trujillo, donde se admira a los caballitos de totora, los balsares, el ancestral templo de la Virgen del Socorro que alberga los restos del Dean Saavedra; así como la diversificada artesanía que se oferta en el bulevar, ubicado al ingreso de esta localidad. Mención especial merecen los exquisitos platos, preparados en base a pescado y mariscos.
Y si de playas se trata, Las Delicias está al sur de Trujillo, pasando el distrito de Moche. Malabrigo se ubica a 70 kilómetros, al norte de Trujillo. Es muy visitada durante estas fechas con motivo del campeonato tradicional de tabla hawaiana, atraídos por la ola mas larga del mundo.
Las playas liberteñas, en general, son tranquilas y propicias para acampar, en estos días de reflexión y recogimiento.
• ATRACTIVOS CAMPESTRES
La gastronomía de nuestra región tiene su propio encanto y los mejores potajes los encontramos en Moche, a 8 kilómetros al sur de Trujillo, un distrito famoso por su original celebración de la Semana Santa, en la que destaca la exquisita sopa teóloga. En su campiña, camino a la Huaca de la Luna, encontramos casi medio centenar de restaurantes, bulevares y casas de familia que ofrecen variados platos típicos, en los que no falta la chicha de jora.
Simbal es un distrito a 32 kilómetros, al este de Trujillo. Es conocido por su clima cálido y su paisaje verdoso. Aquí encontramos diversos centros recreativos con piscinas, que entre sus platos ofrecen la famosa cecina. Siguiendo la carretera de penetración a la sierra nos topamos con Poroto que alberga similares establecimientos.
Paiján, a 66 kilómetros al norte de Trujillo, donde se encuentra el criadero Aníbal Vásquez Montoya, famoso por tener los caballos peruanos de paso más representativos de esta raza, con muchos premios ganados en cuanto concurso se presentaron.
• LA HISTORIA NOS ENVUELVE
Nuestro centro histórico es muy singular con sus solariegas casonas, de inconfundibles ventanas altas y anchas puertas, que aún mantienen ese aire señorial de la época colonial y Republicana. En su interior son vistosas esas luminarias en forma de arañas colgadas del techo, los valiosos lienzos, enormes espejos…
La Plaza de Armas, trazada por el español Martín de Estete, luce el monumento a La Libertad, en homenaje a los próceres de la independencia nacional. Al frente está la Basílica Menor, un templo de tres naves que data de 1616.
La Iglesia San Francisco fue construida en 1625 (entre Independencia y Gamarra). Tiene un púlpito renacentista, un original retablo mayor con tabernáculo dorado, talla plateresca y una fuente bautismal de bronce.
La Iglesia la Compañía de Jesús (hoy local de la Universidad Nacional de Trujillo), de portada policromada, resalta por su espadaña y el armónico juego de las bóvedas y cúpulas.
La Iglesia San Agustín, edificada en 1558, tiene un retablo mayor de madera dorada y púlpito barroco. Iglesia La Merced con relieves polícromos que reseñan la vida mercedaria. Posee un órgano de estilo rococó.
Las hermosas casonas se yerguen imponentes. La Casa Orbegoso, vivienda del ex presidente del Perú, Luis José de Orbegoso, alberga valiosos muebles de la época republicana.
En la Casa de la Emancipación (local del Banco Continental) se gestó la independencia de Trujillo. Al igual que las anteriormente mencionadas está en buen estado de conservación.

MUSEOS

Museo de Arqueología de la UNT
Ubicación: Jirón Junín 682.
Horario: Lunes a 9:30 a.m. a 2 p.m.
Martes y viernes de 9 a.m. a 1 p.m. y de 3 a 7 p.m.
Sábado y domingo de 9:30 a.m. a 4 p.m.

Museo de Sitio Chan Chan
Ubicación: Carretera a Huanchaco (costado de
la ciudadela Chan Chan)
Horario: Lunes a domingo de 9 a.m. a 5 p.m.

Museo del Juguete
Ubicación: Jirón Independencia cuadra siete.
Horario: De l